El Bienestar de lo Simple

 

LIFESTYLE

El secreto de la felicidad nórdico: la felicidad en la simpleza 

 

Personalmente, además de que me encantan y lo siento natural en mi, siento que estas filosofías de vida y lo que cultivan, tienen mucho en común con el budismo: buscar el camino del medio, tener prácticas de mindfulness dentro de la rutina diaria, desarrollar un estilo de vida mindful, ser conscientes de nuestra presencia, el desarrollo y beneficio mutuo, cultivar la ecuanimidad; la capacidad de mantenernos en el centro internamente, a pesar de lo externo.
Son también filosofías que se llevan a la práctica con tendencias y estilos de vida como el slow living y el minimalismo, si leíste el post sobre estos temas verás por qué al final todo va de la mano del autocuidado y el desarrollo de la consciencia, dejar ir y deshacerte de lo innecesario y superfluo y disfrutar los reales lujos de la vida, que están más a mano de lo que crees.

Lagom: filosofía de vida sueca que se basa en el equilibrio y la moderación como las claves de la felicidad. Busca la armonía y la equidad. “Ni demasiado, ni demasiado poco: lo justo.” Lo justo, el equilibrio vital espontáneo, perfecto para cada uno.
Intenta que atendamos nuestras necesidades emocionales y sentimientos, y llevarnos a un espacio de madurez emocional en el que nuestra respuesta a un estímulo sea la mejor para nosotros y para el entorno. Cultivar armonía interna en nosotros y por consecuencia en nuestras relaciones grupales, y cuidar estas relaciones desde la equidad, «ni yo soy más ni menos que tu, ni tu más o menos que yo». Crear bienestar y calidad de vida, desde esta mentalidad y con decisiones internas que van alineadas.

Hygge: es un concepto danés que a un nivel profundo, es un estado emocional de satisfacción y alegría en momentos concretos de la vida. «Es una mezcla entre acogedor, bienestar, estar en una situación en la que te sientes cómodo, relajado y libre» según el encargado de la Embajada danesa en Madrid. Sosiego, momentos sin estrés, en que haces pequeñas cosas que nos hacen felices, ya sea solos o compartiendo momentos de disfrute con otros, como algo social, siempre en grupos pequeños, se comparte en un núcleo íntimo. Es una palabra que se utiliza mucho, como sustantivo, adjetivo, adverbio y verbo, y buscan transmitir y expresar esta sensación con quienes comparten, identifican y nombran ese estado de bienestar, son conscientes de ello, lo que es muy mindful, al estilo escandinavo; lo definen también como «vivir el momento y disfrutar el ahora». Es un concepto muy compatible con el de slow living.

 

Rescatar lo importante y celebrar lo esencial

 

«La seguridad de nuestro sistema de bienestar (El modelo Sueco) permite que nos relajemos y nos concentremos más en nuestro yo, nuestro bienestar y realización personal (en la línea de las jerarquías de las necesidades de Maslow)» Dra. Karin Weiman, profesora de psicología de la Universidad de Halmstad. Esta es la base de lagom. 
Generar hábitos activos y sanos, actividad física y ejercicio regular, como forma de vida, y con un un tipo de actividad y regularidad que se ajusta a cada uno, que se siente como autocuidado, y no como una obligación rígida, lo que permite que sea parte de la rutina con gusto, con disfrute, como un elemento más para una buena salud en todos los aspectos, y el desarrollo personal. El principio de «mente sana en cuerpo sano».

Para los daneses, la clave es disfrutar actos y momentos, experiencias, y buscan y crean elementos, pequeños rituales, y rutinas que permitan generar estados de bienestar en todos los niveles. Dedican a diario un tiempo para ellos mismos o con quienes quieren, y para esto buscan ser eficaces en sus tareas diarias, para tener algo de tiempo libre, aunque sea repartido a lo largo del día, por que aunque prefieren que el tiempo hygge sea en casa, y abren las puertas de su casa para ello, también disfrutan al aire libre, en un bar, en una cena fuera.

Es muy importante crear y cuidar el ambiente, iluminación suave y cálida, lo más cercana a la natural en lo posible, velas, muchas velas, chimenea si puedes, flores frescas, plantas, algún toque especial sencillo en la mesa, y eliminar o evitar lo que pueda romper la armonía, tocar temas que sólo producen conflicto, buscar pelea, llevar el trabajo a la mesa o a la cama, buscan salir de las prisas, del estrés del día y de todo lo que no sea realmente importante y pueda resolverse y aportar. Reducen en estos momentos hygge el uso de tecnologías que interfieran con este estado, buscan eliminar estímulos innecesarios.

El hygge rescata también mucho las relaciones familiares, tener presente a los antepasados, reconociendo su historia, preservar tradiciones y objetos que tengan valor sentimental, cuidar recuerdos bonitos de la infancia y de la familia, que te hacen sentir en casa, y conectan con la raíz, siempre en un sentido positivo y que conecta con la alegría. Esa sensación tan de hogar la crean a través de elementos que ayudan a conectar con ello, ropa cómoda, velas (sí, insisten mucho en la iluminación), un edredón gordito, y quedarse un rato más ahí en domingo, los libros, el café, las bebidas calientes, pelis que te dejen una buena sensación, cosas sencillas, y que cada uno puede sentir propias. Interactuar a través de juegos de mesa, el ambiente navideño en conciencia es muy hygge. Rescatan y celebran lo homemade, lo creado por tus manos y con cariño.

Reducen al mínimo, si no pueden eliminar, todo lo que corte el rollo, lo que rompe esa armonía, saturación de estímulos, como pelis de terror y de masacres, ambientes con luces fluorescentes, materiales plásticos y poco cómodos, ruidos desagradables, etc.

Dan ganas de intentarlo, a que si? Aquí te dejo algunas ideas para que te inspires a integrar algunos elementos y crear espacio y hábitos para cultivar el lagom y lo hygge en tu vida. Pero te advierto algo, si lo pruebas, no vas a querer volver atrás. 😉

 

El Manifiesto Hygge según Meik Wiking 

 

1· Ambiente. Apaga las luces

2· Presencia. Disfruta del aquí y ahora, apaga el móvil

3· Placer. Café, chocolate, galletas, pasteles, dulces. ¡Quiero, quiero, quiero!

4· Igualdad. “Nosotros” por encima de “yo”. Comparte las tareas y el tiempo de disfrute.

5· Gratitud. Disfrútalo. Este podría ser el mejor momento.

6· Armonía. No se trata de una competición. Te queremos tal como eres. No hace falta que presumas de tus logros.

7· Comodidad. Ponte cómodo. Desconecta. Lo que hay que hacer ahora es relajarse.

8· Tregua. Nada de agobios. Ya hablaremos de política otro día.

9· Unión. Construye relaciones e historias. “¿Te acuerdas de aquella vez que…?”

10· Refugio. Esta es tu tribu. Este es un remanso de paz y seguridad.

 

Lagom para cuidarse a sí mismo, por Lola A. Äkerström

 

♥ La conectividad constante entorpece nuestra capacidad de vivir más equilibradamente. ¿No sería hora de programar una desintoxicación digital?

♥ Aprende a decir que no más a menudo. Muchas veces nos vemos arrastrados a tareas innecesarias que dilapidan un tiempo muy valioso. Si nos detenemos sistemáticamente a sopesar las peticiones antes de responder con un sonoro «sí», podremos empezar a erradicar los trabajos irrelevantes.

Hazte esta pregunta: ¿Qué significa para ti vivir bien? ¿Incluye hacer ejercicio de manera habitual? ¿Tiempo adecuado a solas? ¿Meditación? Elabora tu propia lista por escrito.

Fíjate metas que puedas medir y a las que puedas ceñirte de manera lógica. ¿Qué sentido tiene apuntarte a una maratón si no has estado corriendo de manera regular y puedes empezar por una vuelta de un kilómetro a tu barrio?

Construye hábitos diarios a base de pequeños pasos. Las rutinas no tienen su origen en la duración, sino en la regularidad. La clave para el equilibrio es mantener la regularidad en la vida.

Aprende a escuchar tu cuerpo y tu mente.

Muestra compasión hacia ti mismo. No pasa nada por fallar. Lo importante es levantarse y empezar otra vez cuando se esté preparado. Y la única persona que sabe cuando está preparada eres tu misma. 

Cuanto más abiertamente hablemos de temas naturales como el sexo, menos rodeos daremos sobre ellos como sociedad. 

 

Kit de Emergencia Hygge

 

Aquí tienes algunas sugerencias de elementos para tener a mano y crear un estado hygge cuando lo necesites.

✶ Velas. O luz suave y que se parezca a la natural.
✶ Chocolate del bueno. En poca cantidad, pero de calidad. Tener esto como ritual semanal o diario si es un trocito, te dará un placer que esperar con ilusión, como una recompensa.
✶ Tu té favorito
✶ Tu libro favorito. Léelo despacio y deja que se desarrolle la historia, sin la ansiedad de saber ya que pasará más adelante si te aventuras con un libro nuevo.
✶ Tu peli o serie favorita.
✶ Un buen par de calcetines de lana. Bueno, si es verano, busca algo que te dé esa sensación de suavidad y comodidad.
✶ Un jersey de batalla. Ese con que te sientes tu y tiene tu olor.
✶ Un cuaderno. Como un diario hygge, que sirve como inspiración. El primer ejercicio es apuntar momentos de hygge que hayas sentido el último mes o año. Hacer esto te permite disfrutarlos de nuevo y ser consciente de tus experiencias. El segundo ejercicio es que tipo de experiencias de hygge te gustaría tener a futuro, como una lista de deseos.
✶ Una buena manta. Suavidad, materiales naturales y texturas agradables, que te cobijan.
✶ Música. Sería ideal un vinilo y nada digital, pero para fines prácticos, Spotify está muy bien. Elige listas con buen rollo, que te hagan sentir en casa en donde estés, música que te alimente el alma, y no te cargue de estímulos. Sólo recuerdos agradables 😉

 

Ideas para que practiques una semana de Hygge

 

Lunes – Prepara la cena, no tiene por qué ser nada complicado, lo importante es que te involucres y sea algo saludable y comida real, no procesada, y come a la luz de las velas, o luz suave.

Martes – Agrega alguna planta, aunque sea un pequeño cactus, a tu entorno, o pon flores frescas, para tener algo de verdor y naturaleza cerca de ti.

Miércoles – Ten una noche sin estar pegado a una pantalla, después de cenar, juega a algún juego de mesa, haz un rompecabezas, lee.

Jueves – Crea algo: puedes hornear galletas, pan, prepara algo que te guste, haz alguna actividad creativa como escribir, dibujar, tejer.

Viernes – Ve alguna peli, acurrucado con mantas, alguna bebida que te agrade, ropa cómoda y sin móvil.

Sábado – Ten una mañana de pequeños lujos, toma tu desayuno con calma, lee, no te apures, toma una ducha larga, escucha música que te ponga de buen rollo. Si debes trabajar, pues hazlo a la hora de comida, o cuando llegues a casa. Tómate un rato para ti.

Domingo – Ve afuera, una larga caminata, disfruta algo de naturaleza, un parque, o simplemente camina y pasea con calma por tu barrio. Toma aire.

 

 

 

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